miércoles, 9 de marzo de 2016

Noche redonda


El día Domingo 28 de Febrero fue una noche especial, primero fue una noche donde se hizo justicia con Di Caprio, seguramente The revenant no es su mejor película, pero hace años ya que merecía el Oscar (a mi me gusto mucho su rol en el aviador)... pero por sobre todo fue una noche para mirarnos el ombligo y ver donde estamos parados... que alegría me dió ver que una película con poco presupuesto como Spotlight triunfara sobre mega-producciones como la misma the revenant, creed, y la última pelá de cable de Spielberg. Una película honesta y que pone sobre la mesa un tema ultra peliagudo como los abusos sexuales a menores dentro de la iglesia.... como no recordar con esto el bullado caso Karadima que salpicó a la jerarquía de la iglesia incluyendo a Ezzati, Errazuriz e incluso al nuncia Sodano (muy amigo de Pinochet). El Oscar de Spotlight no es solo para su director, actores y productores, sino también un reconocimiento para todas las víctimas de estas atrocidades ocultas por tantos años que se atrevieron a denunciar y vivir con el estigma... un golpe duro a la Iglesia? Quizás (a la jerarquía seguro), pero también una oportunidad de hacer una limpieza profunda, de extirpar células cancerígenas como el Obispo Barros de Osorno, Koljatic en Linares, Horacio Valenzuela en Talca, etc... Es la oportunidad de que la iglesia vuelva a sus bases y ponga ojo en esa otra iglesia que existe fuera de toda propaganda, esa iglesia popular con olor a pueblo donde las señoras catequistas hacen bingos para cambiar el zinc del techo de la capilla, esa iglesia que organiza tallarinatas dominicales en ayuda de un vecino con un cancer terminal, esa iglesia donde el cura va a buscar a los cabros angustiados a los mismos pasillos donde se están drogando, esa iglesia donde los laicos y religiosos trabajan en conjunto en una relación lineal y constructiva... nombres como el de Mariano Puga y Karoline Mayer, resuenan en las poblaciones...



Finalmente, como no mencionar el Oscar sobre La Historia de un Oso inspirada en un antiguo militante socialista (abuelo del director), secretario de Allende y que vivió el exilio durante la dictadura militar. En tan solo 8 minutos el corto nos lleva a un pasado gris donde nos habla del secuestro, el abandono y la soledad, un pasado que no debemos olvidar si no que aprender de él para no cometer (o ser testigo mudo) de estos capítulos tan dolorosos de nuestra historia.



Como diría alguien por ahí... una noche redonda