Ayer fui al cine con muchas expectativas a ver la última cinta de Iñarritu (promesa de buen cine) y que además contaba con la actuación del Leo Di Caprio (al que mi polola ama mas que a mi). A decir verdad la historia es muy simple, un grupo de peleteros armados con su rifle y cuchillo, a mediados del siglo XIX, se introducen en los bosques nevados de Luisiana buscado pieles de animales. Después de una emboscada sufrida por los pieles rojas deben abandonar la cacería. En su huída, el guía de la expedición, Glass (Di Caprio) es brutalmente herido por un oso pardo. El resto de la compañía decide abandonarlo al cuidado de un grupo de compañeros hasta que se recupere entre los cuales se encuentra su hijo mestizo Hawk. Lamentablemente para Glass, su cuidador Fitzgeral (un tremendo Tom Hardy), no solo la abandona dándolo por muerto si no que ademas asesina a Hawk. El resto de la película narra las desventuras de este desdichado hombre en busca de su merecida venganza intercalándolas con planos maravillosos del paisaje nevada de Canada y algunos lugares de la patagonia Argentina (en EEUU solo filmaron una pequeña parte de la película).
La película tiene pocos diálogos, pero el acierto de contar con Hardy y Di Caprio es suficiente para el lucimiento personal de ambos. El lenguaje gestual y casi animalesco de Di Caprio llena la primera hora de película. Mientras transcurre la película notamos un cierto parecido entre ambos protagonistas, Fitz y Glass, hombres que han perdido todo en la vida, dos hombres que nos les queda nada, pero con un fuerte sentido de la supervivencia, no son personajes complejos... si no que hombres duros y curtidos marcados con su respectiva historia de vida. Me sentí trasladado a mi época escolar cuando devoraba los relatos del gran Francisco Coloane, entre los cuales abundaban personajes de este tipo... Es un poco desolador el cuadro final con que Glass mira a la cámara, la mirada triste de un hombre condenado, de un hombre muerto.
La película tiene varias aristas interesantes, una de las cuales es ilustrar el maltrato a los pueblos originarios por parte de los codiciosos extranjeros, entre otras cosas para analizar... pero lo que se roba la película, a opinión personal, es la fotografía de Lubeski que captura los parajes de extraordinaria belleza gris que nos acompañan a lo largo del film.
Aspectos negativos? Los tiene, claro. La película es lenta, vi mucha gente dormitar alrededor mío a lo largo de la exhibición. La acción de los primeros 40 minutos declina en la segunda mitad y es también el costo que paga el film por su exhuberante puesta en escena donde la música, los paisajes y los tiros de cámara son los protagonistas dándole una atmósfera casi mística por instantes.
En resumidas cuentas, The Revenant es una muy buena película pero seguramente NO ganará el Oscar, es demasiada larga y aveces pretenciosa, la academia preferirá un film mas sesudo con algún tipo con discapacidad (que no se tome como una ofensa), pero de todas formas pasará a la historia como la película que le dió el Oscar a Di Caprio.
